Carta semiabierta
¿Sabes? A veces se hace complicado definir y dar forma a ideas etéreas y sensaciones hace rato dejadas de vivir. Así cómo es complicado y surrealista readaptarse a aquello que prometiste no volver a hacer jamás. Pero, desgraciadamente, esas cosas no son permisibles a control… bueno, al menos al tuyo. ¿O debería decir “Al nuestro”? Sinceramente, la palabra me asusta. Pero, al mismo tiempo, me alegra saber que no estoy tan descaminado después de todo… que, por al menos unos pocos minutos al día, puedo permitirme ser esa persona que todo el mundo sabe que existe pero que no muestro.
Sin temor a equivocarme puedo decirte que se me ha devuelto la fé en la humanidad. No en el sentido de que empezaré a creer en que todo el mundo tiene algo de bondad y que Chávez no va a hacer nada de lo que dice que va hacer en la reforma porque un rayo de luz celestial le va a hacer rectificar, sino en el sentido estricto de que ya las cosas no parecen tan negras, el panorama no se vé tan turbio y que quizas -sólo quizas- parte del camino se está aclarando lo suficiente para no darme tropezones y golpes mientras me obstino en seguirlo andando. No diré que tú me has tomado de la mano para seguir el camino que ahora recorremos juntos… es demasiado estéril, cursi y acartonado… pero puedo decir que hay músculos de la cara que daba por atrofiados por falta de uso
*Paréntesis para quienes leen: Una sonrisa activa cuarenta y dos músculos faciales*
Gracias a los Dioses, esa sensación generada por los péptidos que mandan señales de dopamina, feniletanimina y norapinefrina al torrente sanguíneo para que, en palabras de Nietzsche “veas las cosas como no son”, ya no existe en mí. Ciertamente he trascendido de ese enamoramiento adolescente a una sensación un tanto más sublime, menos invasiva y con muchísimo más valor. Para resumirlo, podría decirte que no tengo “maripositas en la panza”, pero que prefiero esto mil veces a ese teenage crush.
Ciertamente, las condiciones no son, ni de casualidad, las ideales. Sin embargo, creo que se podría tomar como bueno el hecho de que todo se esté desarrollando de la manera en la que se desarrolla porque eso nos está dando oportunidades que, de otra manera, no se hubiesen presentado. Y, si lo hubiesen hecho, seguramente no las hubiésemos visto ni aprovechado.
September 22nd, 2007 at 12:40 pm
Yo aun siento “maripositas en la panza” por alguien… Alguien que en una oportunidad me “enamoró” con sus palabras y actitudes: de un día para otro eso cambió.. Y sigo sintiendo ese teenage crush! Esperando que las cosas cambien y retornen a su rumbo inicial nuevamente.. Yo preferiría no sentir las maripositas y mucho menos sentir ese crush hacia ese ser.. Pero como mejor es lo que pasa, quisiera dejar mi impaciencia a un lado y sobrellevar mejor la situación!!
October 1st, 2007 at 10:58 pm
…a mi me asusta más es el hecho de ya no sentir nada…por nadie… ando como arrecha con los sentimientos…en completo estado de negación…al amor es una mierda…y por ahora no me importa.